Contacto:   info@andorrano-joyeria.com   933 776 866   618 856 230     

El odioso curso legal. ¿Por qué usamos euros para pagar los bienes y servicios que nos facilitan la vida?

El curso legal es una fantasía ideada por el estado para asegurarse el poder robar a sus ciudadanos de manera sistemática. El que uno esté obligado por ley a usar una divisa predeterminada por el estado, es una broma de mal gusto que hace tiempo que dura, y que es la piedra angular del sistema fiduciario.

Imagínese que yo imprimo unos papelitos que rezan “vale por 1 €”. ¿Usted me aceptaría esos papelitos como pago por un bien o servicio que me hubiese prestado? ¿A que no?

Bueeeeeno, sí, de acuerdo. Si yo fuese alguien conocido, con una buena reputación, y con una historia solvente y contrastada de devolver mis deudas a tiempo y conforme lo acordado, seguramente sí podríamos determinar que ese papelito tendría valor, pero no por lo escrito en el papel, sino por quién lo firma. Es decir, si yo le demuestro a usted que soy de fiar, y a usted le conviene, usted me fiará. ¿Sí? (Es un ejemplo, no se preocupe, no estoy intentando que me avale)

¿Qué nombre recibe ese papelito?

PA-GA-RÉ

Es, ni más, ni menos, un pagaré. Un “pagaré” de toda la vida.

Bien. Ahora busque un billete de euro. De la cantidad que sea. Hay la firma del banquero central europeo, que a fecha de escribir este artículo es Mario Draghi. A parte de las tintas, calcomanías, marcas de agua y hologramas, ¿ve alguna diferencia entre un billete de euro y mi pagaré?

moneda-curso-legal

Ciertamente, mi pagaré no es de la calidad del billete de euro. Ese papel... Esas tintas... Esos puentes... ¿Acaso no había nada mejor que dibujar en ellos que puentes? Aunque, ahora que lo pienso... ¿No eran los puentes en dónde se tenía que pagar tasas para cruzarlos, en el pasado? De algún modo, ni que sea de forma inconsciente, ¡han dibujado, en los billetes, uno de los pilares originales del estado!

El caso es que, en esencia, no hay diferencia alguna entre un billete de euro y mi pagaré. ¿O sí? De hecho sí la hay. Yo no tengo un historial, fácilmente comprobable en cualquier hemeroteca, de engaños, mentiras y fraudes. Luego, entre usted y yo, creo que mi palabra vale más que la de la Unión Europea.

¿Cuál es la diferencia, entonces?

En primer lugar, yo no tengo matones a sueldo cuya misión sea robarle a usted más de la mitad de su dinero a cambio de servicios de dudosa calidad. Tampoco tengo matones que se dediquen a ir negocio por negocio, amenazando de que o bien utilizan mis billetes como divisa única e innegociable. Y si usted se niega a aceptar mi pagaré, no puedo mandarle un grupo de violentos para que le secuestren y le encierren en una habitación austera. Supongo que debe ser porqué mi palabra vale y no necesito a nadie que imponga mi voluntad... Debe ser eso...

El caso es que el curso legal es una artimaña ideada para bandear el uso de los metales monetarios, es decir, los metales de inversión. El truco es muy fácil, y parece como sacado de una receta de cocina:

  • Se imprimen cantidades ingentes de papelitos de colores con dibujitos y calcomanías.
  • Se prohíbe el uso del dinero (el auténtico dinero), es decir, oro y plata, para los intercambios, ya sean de bienes o servicios, así como cualquier otra divisa que no sea la elegida y, por tanto, se obliga a utilizar pagarés del estado.
  • Se contrata un ejército de matones que secuestrarán a quien se niegue a aceptar los pagarés, ahora mal llamados “dinero”.

Al fin y al cabo, se reduce a esto. Aunque la pregunta que importa es: ¿es acaso algo malo?

La única respuesta es un sí rotundo. Es tan obvio que me da cierta vergüenza contarlo. Básicamente, gracias al “curso legal”, se permite que un grupo muy reducido de personas sea la encargada de crear la divisa con la que pagar los bienes y servicios dentro de una economía. Esas personas pueden crear tanta divisa como les apetezca, y además es lo que pasa. La arbitrariedad es absoluta. No sería malo si no fuese que, a la vez, se prohíbe utilizar dinero real para los mismos fines.

De forma sintética, podríamos decir que el curso legal se crea para deshauciar a los metales monterarios de su ecosistema natural. El oro y la plata pertenecen a la economía, y su lugar es como moneda, es decir, dinero. Cuando un agente, perteneciente a una pequeñísima minoría (la minoría de los banqueros centrales), que además tiende a la centralización más absoluta, aparta al oro y la plata de las transacciones económicas, lo que está haciendo es cambiar dinero por deuda.

El dinero fiduciario es deuda. Es un pagaré del estado (en el caso del euro es un pagaré del macroestado mal llamado Unión Europea) que es aceptado por los agentes que operan en dicha economía de forma obligatoria.

Cuando los pagarés son aceptados de forma voluntaria, es decir, en base a la reputación de quien los emite, los pagarés son un riesgo que sólo aquel que los acepta asume. En cambio, cuando los pagarés deben aceptarse sí o sí, no hay necesidad alguna de que el emisor cumpla con su palabra. La palabra del emisor pasa a ser totalmente irrelevante, ya que lo que importa es si el emisor tiene suficientes recursos como para doblegar la voluntad de la otra parte, es decir, matones y armas.

Una vez queda claro que sólo podemos aceptar los pagarés del estado, o nos mandarán a sus policías y sus porras (y subsecuentes multas), no es difícil imaginar cuál es el siguiente paso.

Si el banquero central tiene la capacidad de obligar al resto de los ciudadanos a usar sus pagarés... ¡Puede colocar el producto sin problemas! Y como es fácil de vender, ¿qué va a hacer el banquero central?

¡Exacto! ¡Imprimir más pagarés! Básicamente, el concepto de “moneda de curso legal” lo que hace es dar luz verde a la manivela. Cuando alguien no está obligado a adquirir un bien o a recibir un servicio, este alguien adquirirá o no dicho bien (o servicio) en función de si le interesa o no. Además, cuando no hay curso legal, puede haber competición de divisas y dinero, con lo que uno puede elegir la divisa o la moneda, dinero, que mejor le parezca. En cambio, al no poder elegir, de facto, nos vemos delante de un monopolio. Monopolio en la creación de dinero. Dinero que no es tal, pero que nos venden como tal. ¡Una falsificación!

Como en el mundo del arte, no vale lo mismo un original que una falsificación. Es algo que cualquiera entiende en cuanto a arte se refiere... Pero que poca gente se plantea cuando atañe al elemento clave de toda economía.

El dinero fiduciario es dinero que, necesariamente, necesita del curso legal. Los metales monetarios, por contra, piden no ser regulados en absoluto. El oro vale lo que vale independientemente de lo que diga el regente de turno. El valor del metal no depende de la promesa de un tercero, y eso es lo que gana, y por K.O., a cualquier invento que dependa de la fe (fiduciario).

Ni el oro ni la plata pueden llegar a valer cero. Un billete de euro, sí.

Así que, hablando en plata, elija bien a quién le toma la palabra.


Deja tus comentarios Enviar un comentario como invitado
0
Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.
terminos y condiciones.
  • No se han encontrado comentarios

rss

Comparte

Ultimas Monedas

Moneda de Plata Marvel Deadpool 2018 de 1 Onza de Tuvalu. Estas monedas de 31,1 gramos de Plata ...

Desde:
22,78 €

Moneda de Oro Canguro 2019 de 1 Onza de Australia. Estas monedas de 31,1 gramos de Oro puro están ...

Precio:
1.127,62 €

Moneda de Oro Canguro 2019 de 1/2 Onza de Australia. Estas monedas de 15,5517 gramos de Oro puro ...

Precio:
582,58 €

Archivo de Artículos

Blog