El Soberano de Oro fue introducido por Enrique VII a finales del siglo XV, concretamente en 1489, como símbolo del poder de la nueva dinastía Tudor. Esta equivalía a 20 chelines y no se creó con intención de ser utilizada como medio de pago, sino para la ostentación y como regalo por parte de los altos cargos del país a diplomáticos de delegaciones extranjeras. En un origen la pureza de estas primeras emisiones fue de oro puro, pero en 1526 se decretó que a partir de entonces se emitirían con una pureza de 22 quilates.

El Soberano desapareció entre mediados del siglo XVII hasta 1817, cuando Jorge III ordenó su reintroducción. Sin embargo, aunque las emisiones de oro se siguieron sucediendo bajo otros nombres y purezas menores. Las primeras emisiones de 1817 portaban el retrato del rey en el reverso y la imagen de San Jorge contra el Dragón de Benedetto Pistrucci en el anverso. La introducción de múltiplos y divisores (cinco, dos y medio) del Soberano no alteró el diseño, que se mantuvo uniforme para todos excepto para el medio Soberano hasta 1893 cuando se estableció a San Jorge y el Dragón para todas las denominaciones sustituyendo al escudo de armas del monarca presente en las monedas de medio Soberano.
La expansión y uso del Soberano
Durante la época de mayor esplendor del imperio y a razón de los descubrimientos de oro en lugares bajo control del monarca inglés como Australia, Sudáfrica o Canadá emitieron sus propios Soberanos, a saber; Ottawa, Bombay, Melbourne, Pretoria, Perth y Sydney; cada una con una marca de ceca ubicada entre las patas del caballo de San Jorge.
El soberano se utilizó como moneda de curso legal en todo el imperio británico e incluso en países que no formaban parte de este como lo eran Brasil o Portugal, donde tenía un tipo de cambio de 4.500 reales. Para principios del siglo veinte el Soberano había dejado de ser un bien puramente de ostentación, como lo hubo sido en un inicio, y una amplia parte de la población tenía acceso regular a ellos. En 1910 un trabajador medio podía cobrar un soberano por semana.
El Soberano en el siglo XX
Durante la Primera Guerra Mundial el Soberano de Oro se vio sustituido por billetes al suspenderse el patrón oro, sin embargo, una vez acabado el conflicto, los Soberanos se reintrodujeron como parte de la reinstauración del patrón oro. La crisis de 1929 desestabilizó el sistema monetario inglés y dejó tocado de muerte el patrón oro, así el Soberano de Oro dejó de ser una moneda de circulación común y fue perdiendo presencia hasta su total desaparición de la circulación.
El renacimiento del Soberano
Gracias a la emisión conmemorativa de 1989, festejando los quinientos años del Soberano, el público volvió a encariñarse con estas monedas, haciendo que se tornara en un producto de inversión, de colección o como refugio del ahorro ante la inflación.
Usos del Soberano más allá de lo económico

El Soberano de Oro tuvo una vida más allá de la meramente económica, ya sea como medio de cambio o como producto. En lugares como la India se utilizaron para lo que fueron ideados, como objeto de ostentación y hasta cierto punto religioso; siendo engarzado en collares y otras joyas. Otro uso curioso de estas monedas es el que se le da en el propio Reino Unido, donde en su Parlamento, el Black Rod; el representante del monarca en la sesión inaugural recibe un portazo como muestra de la independencia de la Cámara de los Comunes y para solicitar su acceso golpea la puerta con un bastón el cual porta engarzado un Soberano de Oro de 1904, esto mismo sucede en Canadá y otros territorios de la Commonwealth.
